| ¿Quiénes
forman parte de la red Familiar? |
| La palabra “sistema”
se refiere a una comunidad de personas
unidas por el destino a través
de generaciones, cuyos miembros, de manera
inconciente, pueden verse involucrados
en el destino de otros miembros.
Por regla genera, estas son las personas
que forman parte de esta comunidad: |
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El hijo y sus
hermanos, incluyendo los fallecidos o nacidos
muertos. Éste sería el primer
nivel. |
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En el segundo nivel se
encuentran los padres y los hermanos o hermanastros
de éstos, incluyendo los fallecidos
en temprana edad o los nacidos muertos. |
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En el siguiente nivel
más alto vienen los abuelos y,
a veces, algún que otro de sus
hermanos o hermanastros. Esto último,
sin embargo, es poco frecuente. |
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A veces también
pertenece alguno de los bisabuelos, aunque
también esto es poco frecuente. |
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Entre los hasta ahora mencionados
revisten especial importancia aquellos que
tuvieron una suerte dura o que sufrieron
alguna injusticia por parte de otros miembros
del sistema, por ejemplo, en caso de una
herencia, o los que fueron excluídos,
dados, despreciados u olvidados. |
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Después –
y frecuentemente éstas son las personas
más importantes – siguen todos
aquellos que hicieron sitio para otros en
el sistema, aunque no haya ningún
parentesco entre ellos. Así, por
ejemplo, un cónyuge o novio anterior
de los padres o abuelos, aunque ya haya
muerto. También forman parte del
sistema el padreo la madre de un hermanastro.
Además, todos aquellos de cuya desventaja
o pérdida otros en el sistema pudieron
sacar algún provecho. Un ejemplo
sería la persona que recibe una herencia
porque otro murió pronto o fue desheredado. |
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Además forman parte
todos aquellos que aportaron algo a favor
de un miembro del sistema y que después
fueron tratados injustamente, por ejemplo,
empleados. En este caso, sin embargo, debe
tratarse de una desventaja importante o
una injusticia grave. |
| En este sentido no pertenecen
al sistema los tíos políticos,
o primos. Algunos piensan que son de especial
importancia para el sistema aquellas personas
que convivieron con la familia, por ejemplo,
una abuela o una tía. Para las implicancias
sistémicas, sin embargo, la proximidad
física no tiene ninguna importancia.
Al contrario, frecuentemente alguien se
ve implicado en el destino de otra persona
cuya existencia ni siquiera conoce. |
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Bert
Hellinger
“Las Ordenes del Amor”
Editorial Herder |
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